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El Presidente de la Junta Central de Usuarios de la Cuenca del Río Matarraña y Afluentes, José María Puyol, señaló ayer
que se encuentran "muy cerca de encontrar una solución que satisfaga a
todos" sobre la regulación para este sistema. Puyol explicó que "el
objetivo es resolver el problema" y no centrarse en la construcción de
Torre del Compte, por lo que admitió que existe "otras posibilidades".
El Matarraña fue el primer sistema que encontró en los acuerdos una vía
para acelerar las soluciones. En 1998, la Guardia Civil tenía que proteger
las obras ante las luchas entre pueblos cercanos. A finales de 1999 se
firmaron los llamados acuerdos de Fabara, "y a comienzos de este año ya
tenemos las obras terminadas", destacó Puyol en relación con las balsas
laterales de La Trapa y Valcomuna.
"Con estos antecedentes, tenemos muy claro que el agua no puede ser un
motivo de división social", señaló el presidente de los regantes en una
mesa redonda sobre "Negociación y nuevas alternativas en el debate sobre
proyectos hidrológicos" organizada por el Colegio Mayor Miraflores con el
apoyo de Ibercaja. También participaron Víctor Viñuales Edo y José Luis
Pérez González, Presidente de la Comunidad General de Regantes del Canal de
Aragón y Cataluña, además del profesor de Geografía de la Universidad de
Zaragoza Juan de la Riva y el comisario de Aguas de la Confederación
Hidrográfica del Ebro (CHE), Rafael Romeo.
Pérez centró su intervención en la experiencia de consenso por el embalse
de San Salvador optimizado en lugar de la polémica presa de Santaliestra.
Por su parte, Viñuales destacó la labor de la Iniciativa Social de
Mediación que está propiciando estas conversaciones y explicó su forma de
trabajo.
Puyol recordó que el Matarraña apostó en 2001 por una regulación
consensuada y condicionó cualquier proyecto al "acuerdo de todas las
partes". "Si una posibilidad no logra el acuerdo, seguro que habrá otra
mejor", dijo.
El presidente de los regantes se mostró personalmente a favor de la
solución de Torre del Compte, pero indicó que cualquier idea, por muy
minoritaria que sea, debe tenerse en cuenta. "El no por el no ya no tiene
cabida, tenemos que trabajar todos juntos", afirmó.
Puyol dijo ser contrario a "soluciones faraónicas" y explicó que en el
Matarraña se han celebrado numerosas reuniones para buscar el consenso.
Además, aclaró que ni los regantes ni la sociedad de la cuenca admitirá
"que las decisiones se tomen desde fuera; nadie va a venir a imponernos nada".
Por último, Puyol fue muy crítico con el Pacto del Agua de 1992. Según
dijo, en los últimos años han cambiado muchos las cosas y especialmente la
realidad social y económica de las zonas agrícolas. "El tiempo no pasa en
balde", sentenció. Por eso, dijo observar con satisfacción cómo los
sistemas del Canal de Aragón y Cataluña y de Bardenas se han sumado al
diálogo para solucionar sus problemas. Además, consideró que en breve
Riegos del Alto Aragón también optará por esta vía.
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