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Los técnicos de las dos centrales nucleares de Ascó han conseguido reducir la población de mejillones cebra (Dreissena polymorpha) para
conjurar la amenaza que representa su proliferación en las zonas de
captación de agua
y
la posibilidad de causar obstrucciones en las mismas. El tratamiento,
que ha resultado eficaz, consiste en aumentar la temperatura del agua
del río hasta los 38 grados durante media hora, dos o tres veces al
año.
El método estriba en verter al río el agua que se usa para refrigerar los reactores nucleares a esta temperatura. "El molusco no se reproduce y muere", explicaron fuentes de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa). También se aprovecha la recarga de los reactores para efectuar inspecciones que, hasta el momento, "han certificado la bondaddel método empleado", según Unesa.
El mejillón cebra es una especie invasora que procede del Mediterráneo oriental, habitual en los mares Caspio, Negro y Aral. No sólo desencadena una catástrofe ecológica al acabar con la fauna autóctona, sino que también genera perjuicios económicos al tapar los canales de riego, desagües, conducciones hidroeléctricas, acequias, azudes y presas. Apareció en Riba- roja en el año 2001 y, desde entonces, su gran capacidad de reproducción ha hecho que el tramo inferior del Ebro esté infestado. Endesa impulsa un programa para erradicar el mejillón cebra en el que colaboran expertos de las universidades de Barcelona, Sevilla y naturalistas del grupo Freixe, de Flix. Los biólogos consideran que la espectacular reproducción se debe a que nunca habían estado en un ambiente tan favorable.
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